Arte con la luz de la Sagrada Família

La Sala Parés presenta las acuarelas de Joan Vila Grau, autor de los vitrales del templo diseñado por Antoni Gaudí

A Joan Vila Grau le encargaron las vidrieras de la Sagrada Familia en 1999. Sin embargo, en 2010 solo se habían instalado el 45% de los cristales, en el momento que el Papa Benedicto XVI dedicó la basílica. Hoy en día ya están todos en su lugar excepto el de la fachada de La Gloria. El autor explica que lo que ha hecho es una sinfonía de colores, un concepto de Gaudí utilizaba bastante y que él asumió que se adecuaba a un espacio atemporal y ahistórico. “Lo que hemos querido mostrar en la Sala Parés es aquello que se queda en el estudio, que la gente vea que el trabajo es un proceso dubitativo”, comenta Joan.

Su nieto, Joan Vila Boix, crítico de arte, es quien eligió las acuarelas y afirma que en la Parés han querido exponer cómo es el proceso de exportar la idea de los colores en la mente del autor a los ventanales de la iglesia. “Con una voluntad, más que didáctica, de ofrecer las acuarelas con una lógica de arte contemporáneo”.

Sin embargo, Gaudí dejó pocas instrucciones sobre cómo tenían que ser las vidrieras de la Sagrada Familia y sobre los temas que debían abordar. Excepto que los vitrales superiores, los que iluminan las bóvedas, tenían que ser blancos, incoloros, como símbolo del Todopoderoso.

Un ejemplo claro de la combinación de las ideas de Gaudí son los vitrales dedicados a las palabras de Jesús “yo soy el agua viva: en la parte superior, azules intensos que surgen de la claridad que es Dios y que, descendiendo a las profundidades de la iglesia, se transforman en otros colores y formas vida”.

 

Las acuarelas de la Sala Parés generan una sensación de ciclo y eclosión de la existencia que podría evocar al espectador los primeros veinte minutos de la película El árbol de la vida de Terrence Malick.

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